La película de Hitchcock me
gustó bastante, al principio él me dio un poco de miedo porque su personalidad
dejaba ver sus más macabros deseos. Para que a una persona le fascine este tipo
de tramas, donde la mayor parte es sangre, gritos, suspenso, intriga, terror,
confusión, misterio, etcétera, en lo personal, creo que debe tener una mente
muy abierta y segura de lo que esta realizando. Llegó un momento en que el
personaje principal se volvió realidad en su vida y es curioso como lo envolvía
con sus ideas, como cuando le mostró que en el piso había algo más de lo que a
simple vista se apreciaba, arena de playa. Fue ahí donde hubo cierto recelo y
enojo contra su esposa. Éste hombre de repente se volvía obsesionado con lo que lo rodeaba y más con sus
protagonistas rubias.
El se empezó a compenetrar demasiado
con las escenas de su película que hasta en sueños las recordaba. Una e esas
veces que estaba dormido, soñaba que el protagonista arrastraba a una mujer que
había asesinado y la puso en la bañera, cuando Hitchcock se acercó para verla,
de repente se levanto y fue ahí cuando despertó asustado y se cuestionó si en
realidad estaba haciendo lo correcto. Cuando estaba viendo esta escena, hasta a
mí me asustó el ver como la mujer se
levantaba y la reacción de hombre.
Sin embargo él no era la
única mente maestra aquí, como lo menciona la película detrás de un gran
creador psicótico hay una gran mujer. Alma, la esposa de Hitchcock, se dedicaba
a su hogar, era ella quién siempre estaba detrás de la producción y de las
decisiones más importantes que se tomaban para salir adelante con las
películas. Ella era muy directa, sin embargo guardaba resentimientos hacia Hitchcock
porque aunque siempre estuvo ahí para ayudarle, nunca le daba las gracias y se
observaba que la trataba como si fuera alguien más de quién dependía.
Ambos tuvieron su momento de
decadencia, pero cuando solucionaron todo, volvieron a unir sus habilidades
para crear algo que los llevaría a ser legendarios de este género. Lo que me
pareció un buen gesto de parte de Hitchcock fue que a pesar de tener una mente fría
para crear este tipo de cosas, al final le confesó a su esposa que no había
otra rubia mejor que ella y la beso. Fue ahí cuando ella le dice que espero
tanto tiempo para escucharlo decir esas palabras y el contestó, “por eso es que
me llaman el maestro del suspenso”.
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