domingo, 17 de febrero de 2013

Hitchcock

La película de Hitchcock me gustó bastante, al principio él me dio un poco de miedo porque su personalidad dejaba ver sus más macabros deseos. Para que a una persona le fascine este tipo de tramas, donde la mayor parte es sangre, gritos, suspenso, intriga, terror, confusión, misterio, etcétera, en lo personal, creo que debe tener una mente muy abierta y segura de lo que esta realizando. Llegó un momento en que el personaje principal se volvió realidad en su vida y es curioso como lo envolvía con sus ideas, como cuando le mostró que en el piso había algo más de lo que a simple vista se apreciaba, arena de playa. Fue ahí donde hubo cierto recelo y enojo contra su esposa. Éste hombre de repente se volvía obsesionado  con lo que lo rodeaba y más con sus protagonistas rubias.
El se empezó a compenetrar demasiado con las escenas de su película que hasta en sueños las recordaba. Una e esas veces que estaba dormido, soñaba que el protagonista arrastraba a una mujer que había asesinado y la puso en la bañera, cuando Hitchcock se acercó para verla, de repente se levanto y fue ahí cuando despertó asustado y se cuestionó si en realidad estaba haciendo lo correcto. Cuando estaba viendo esta escena, hasta a mí me  asustó el ver como la mujer se levantaba y la reacción de hombre.
Sin embargo él no era la única mente maestra aquí, como lo menciona la película detrás de un gran creador psicótico hay una gran mujer. Alma, la esposa de Hitchcock, se dedicaba a su hogar, era ella quién siempre estaba detrás de la producción y de las decisiones más importantes que se tomaban para salir adelante con las películas. Ella era muy directa, sin embargo guardaba resentimientos hacia Hitchcock porque aunque siempre estuvo ahí para ayudarle, nunca le daba las gracias y se observaba que la trataba como si fuera alguien más de quién dependía.
Ambos tuvieron su momento de decadencia, pero cuando solucionaron todo, volvieron a unir sus habilidades para crear algo que los llevaría a ser legendarios de este género. Lo que me pareció un buen gesto de parte de Hitchcock fue que a pesar de tener una mente fría para crear este tipo de cosas, al final le confesó a su esposa que no había otra rubia mejor que ella y la beso. Fue ahí cuando ella le dice que espero tanto tiempo para escucharlo decir esas palabras y el contestó, “por eso es que me llaman el maestro del suspenso”.


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