Reflexión
segunda jornada
La vida en la escuela
secundaria se puede decir que es fácil, se esta con los amigos, se experimentan
cosas nuevas, se aprende junto con los maestros y en ocasiones sin ellos. Sin
embargo, no todo es siempre así de simple. Esta es una parte de lo que muestran
los planteles y las opiniones de algunos estudiantes, pero también existen
practicantes que acuden a estas instituciones en busca de vivencias y nuevos
aprendizajes.
Eso fue lo que sucedió la
semana de práctica dentro de la escuela secundaria Técnica 10, “República
Italiana” a la cuál acudí a dar mis prácticas de jornada por segunda vez. En la
primera práctica tuve una visita previa con el primer grado, ahora ésta fue con
segundo. Cuando llegamos a que nos asignaran los grados, el coordinador
académico nos comento que los grupos no serían fáciles, ya que la disciplina
dentro de los salones era crítica. Cuando entré al salón, me di cuenta de que efectivamente
había un problema disciplinario. Entré y tomé asiento, la maestra que estaba en
ese momento me dio la oportunidad de hacer las entrevistas de los gustos a los
estudiantes ya que estaban un poco inquietos y no querían trabajar.
Al estar haciendo las
encuestas pude notar que la mayor parte de los alumnos, si no es que todos,
estaban enfocados en lo que estaban haciendo y no solo respondían por terminar
la actividad rápido, al contrario estaban leyendo detenidamente y contestando a
consciencia. Fue en este punto donde descubrí que la conducta dentro de las
aulas no era solo cuestión de los alumnos, pero también de los maestros. AL
terminar las encuestas, di gracias a la maestra, la cuál trato de terminar su
clase.
Posterior a esto, acudí con
la maestra titular del grupo de primer grado para que me diera mi tema y
después con el maestro de segundo para el mismo asunto. Durante el transcurso
del día observé la conducta que los alumnos tenían con cada profesor y la forma
en que éste se dirigía con ellos. De esta forma detecté indicios de que los
adolescentes necesitaban un poco de atención y ayuda.
Las actividades realizadas
fueron de gran apoyo al momento de planear las clases que estaría impartiendo.
A partir de éstas pude notar las preferencias de los jóvenes, las cuales me
dieron pauta para elegir personajes y formas de trabajo. Por lo tanto, empecé a
tratar de estructurar las sesiones de acuerdo a los resultados. Fue aquí donde
empecé a tener dificultades porque ahora no era solamente una planeación sino
seis, una secuencia didáctica que constaba de tres sesiones por grupo.
Terminar las planeaciones no
fue sencillo, primeramente porque no había hecho una secuencia anteriormente,
entonces el buscar actividades que concordaran durante los tres días de práctica fue laborioso. Inicié en la clase de
primero con un poster de mi perfil de
Facebook donde mostraba mis gustos y disgustos para que los alumnos se fueran
dando cuenta de lo que íbamos a estar viendo. Cuando terminé de presentarlo,
les hice algunas preguntas de lo que estaba en el pizarrón, a lo cual los
estudiantes respondían, aunque temerosos por no saber si estaban bien.
Posteriormente continué con el review, en este implementé oraciones cortadas
en pedazos donde al principio les di el
ejemplo para que se dieran cuenta de la actividad a realizar. Después de
algunos ejemplos, un número de alumnos pasaron al frente a ayudarme en la
estructuración lo cual hicieron correctamente y mientras lo tanto, el resto de
la clase los ayudaba en caso de estar incorrectos, por mi parte, yo los dirigía
con preguntas como, “¿Creen qué esta sea la respuesta correcta?”.
Como observé que la mayoría
de los alumnos había entendido, pasé al make, donde los jóvenes tenían que
decir si la imagen en la hoja de trabajo les gustaba o no, ellos debía elegir
el botón “me gusta” y “no me gusta” y escribir una oración como las que
anteriormente se les había presentado. Les entregué las hojas y me dispuse a
monitorear el trabajo de los alumnos, caminado entre los espacios del salón. La
mayoría de ellos lo estaban haciendo, sin embargo la confusión empezó a surgir
porque unos lo estaban haciendo de una forma y otros, que no habían entendido
bien la información, estaban trabajando de forma diferente. Esto ocasionó que
algunos jóvenes empezaran a preguntar nuevamente algo que ya había entendido.
Lamentablemente, dentro de
esa clase existieron varios imprevistos y distractores, que restaron tiempo de
trabajo y no pude culminar todas las actividades, como lo tenía previsto. En
esta ocasión, con el grupo de primero, perdí más el control, es verdad que
habían varios factores externos que
surgían como distractores, sin embargo, me hizo falta buscar estrategias
para poder mantener al grupo enfocado en el trabajo dentro del aula. No me
siento decepcionada porque se que la mayor parte de ellos entendieron y
realizaron su trabajo pero no me siento totalmente satisfecha de lo que logré.
Al día siguiente, tenía dos
horas con primer grado pero estas se verían divididas. En la primera clase, la
dinámica iba a ser normal, mientras que en la segunda le aplicaría un examen de
todo lo que habíamos revisado. La sesión
la inicié con un dibujo de una página de internet, donde tres personas estaban
buscando una pareja y decían sus gustos y disgustos. Pasé a tres alumnos a leer
la información presentada y posteriormente yo ayudaba a que los alumnos
comprendieran de qué era lo que se trataba. Ellos respondieron bien, a pesar del
problema que traían donde a mí me faltó implementar alguna estrategia que
captara la atención de todos y dejaran de lado lo ocurrido.
Para el review de la clase,
pedí ayuda a tres alumnos para pegar material en el pizarrón y de esa forma
atraerlos al propósito de la clase. La actividad se trataba de rascar unas
cartas, las cuales tenían preguntas y sus respuestas estaban en otros papeles
cerca y en desorden. El alumno participante tenía que leer la pregunta y
después encontrar la respuesta de acuerdo a la información que les había
presentado al principio. En esta etapa, los jóvenes se mostraron muy
participativos y con interés de pasar al frente.
Durante esto, yo hacía
preguntas que ayudaran a los alumnos a identificar si realmente la respuesta
que había elegido su compañero era correcta. Los cuestionamientos me
permitieron observar la comprensión que iban adquiriendo los adolescentes. La
forma de interacción de los alumnos y el entusiasmo que demostraban hacia esta
actividad me agrado bastante porque se mostraron interesados tanto en el
material como en el contenido. Esto lo pude notar porque un alumno de los que
no se involucran tanto en las clases, estaba tratando de unir las partes
correctas y hasta pasó al frente a resolver una de las preguntas.
Al terminar la actividad,
pensé que ellos estaban listos para la siguiente, que era hacer algo parecido
al review. Les repartí hojas donde venían unas preguntas y respuestas dentro de
nubes. Al principio tuvieron sus dudas, pero cuando les mencioné que la
actividad se trataba de hacer lo mismo que habían hecho al frente todos juntos,
aunque con información diferente, empezaron a tratar de unir todas las
respuestas correctas. Ellos tenían que unir la respuesta correcta y pegarla en
su cuaderno para que quedara la evidencia de lo que habían realizado. Durante
este lapso, mi trabajo fue observar si lo que hacían los jóvenes era correcto.
Sentí satisfacción al ver que el trabajo que se estaba llevando a cabo lo hacía
bien y acorde a lo que yo les había mostrado. Además la emoción fue aún más al
ver que algunos alumnos que no son los más interesados en otras clases, lo
estaban en ese momento.
Aunque no era la clase
completa la que estaba haciendo el ejercicio, ya que había algunos alumnos que
así como se enfocaban, volvían a perder el interés y era cuestión de regresar a
hacer algo para que volvieran a lo que estaban haciendo. A pesar de esto, creo
que no perdí la calma y traté de seguir con mi objetivo.
Durante la revisión del
trabajo que estaba haciendo del trabajo de los alumnos, pude notar que varios
alumnos me empezaron a preguntar que como lo iban a hacer, les volví a explicar
a los pocos que seguían confundidos, ya que en esta ocasión fueron menos que en
la primera clase puesto que ahora me hablaban para que les dijera si iban bien
o no pero ya sabían lo que estaban haciendo.
Sin embargo, la cuestión del
control de clase es la que más me falló durante las dos clases impartidas,
necesito trabajar e investigar formas de
trabajo donde se mantenga a los alumnos trabajando productivamente y en un
ambiente relajado y de respeto. Aunque traté de que todo estuviera tranquilo y
en control, hubo situaciones que no me lo permitían. Esta parte fue lo más
difícil que pude experimentar con este grado, sé que trabajan y no es muy
difícil que lleguen a entender lo que se les esta pidiendo que realicen. La
dificultad viene en momentos donde la clase pierde el control y se distraer con
cualquier cosa.
Sé que si no encuentro
estrategias que me ayuden con esta problemática tendré bastantes problemas,
puesto que esto es lo primero que se debe solucionar para que mi clase salga lo
mejor posible y donde solo tendría que enfocarme en la comprensión que los
alumnos van adquiriendo.
Cuando terminó esa clase,
les pedí que se cambiaran de lugares porque era la hora de iniciar el examen.
Cuando empezaron a hacerlo, los estuve observando y pude notar que lo estaban
haciendo bien, aunque algunos con dificultades más que otros. Me sentí un poco nerviosa y presionada por el
examen que hicieron los alumnos, ya que éste les contaría para su calificación
pero al final, creo que les fue bien. Tuve la oportunidad de revisar unos, los
primeros que me habían entregado, y aunque tenían algunos errores mínimos, sobre
todo en la gramática, la mayor parte estaba bien.
Cuando inicié a estructurar
el examen, tuve problemas porque tenía que poner en práctica las cuatro
habilidades del lenguaje. No sabía cual implementaría primero, por las
cuestiones del tiempo y de que solo era una hora para que los alumnos terminaran
todo. Por fin, decidí iniciar con la writing, después fue el reading, proseguí
con el listening y terminé con el speaking para que los tiempos no se salieran
tanto de control.
De esta forma terminó mi
secuencia didáctica dentro del salón de primer grado y aunque hubo algunas
cosas que me salieron bien, estoy consciente de que el factor más importante y
en el que me debo enfocar más, es en el control del grupo porque si no busco
alternativas para las conductas disruptivas dentro de la clase, el desorden
seguirá persistiendo en cada clase que imparta.
Ahora, proseguiré con la
secuencia de segundo grado donde el tema era el cuerpo y salud. Para empezar les
presenté una conversación donde hay varias personas haciendo fila dentro de un
hospital y dicen lo que les pasa. En esta primera clase yo leí lo que estaba
escrito y se los fui mostrando con movimientos corporales. Cuando terminé de
leer, les hice preguntas de la imagen al frente, después de un momento,
proseguí con el review, donde varios
alumnos me apoyaron a buscar la estructuración correcta de oraciones, por medio
del ejemplo.
Durante esta actividad,
observé que los jóvenes de segundo son bastante inteligentes, a comparación de
lo que algunos profesores decían. Al hacer yo la primera oración, ellos
empezaron a pasar a terminar de hacer las restantes y lo hicieron
correctamente. Cuando observé que habían comprendido proseguí con una actividad
que causó risas y en otros un poco de pena. Los alumnos tenían que representar
una enfermedad al frente y el resto de los jóvenes tenían que adivinarla
diciendo una oración.
Al principio hubo
resistencia pero conforme iban pasando, se les olvidó la pena y empezaron a
participar más. Mientras algunos alumnos pasaban al frente a realizar la mímica
de lo que les había tocado representar, el resto de la clase decía una oración
completa de lo que se les presentaba y acorde a lo que habían visto
anteriormente. Al terminar y para culminar la hora clase, pedí la ayuda a dos
alumnos para que pasaran material a sus compañeros ya que iban a hacer una
pintura donde utilizaran el modelo de la clase. Esta actividad les gustó a los
muchachos porque era algo diferente y varios mostraron su creatividad al
hacerla. Les expliqué que era lo que debía contener el dibujo y haciendo algo
similar en el pizarrón mostré el ejemplo y a partir de ahí fue cuando los
alumnos entendieron como iban a trabajar.
Me gustó la actitud de los jóvenes
de segundo, ya que a pesar de la actitud que tomaban en otras clases, en ese
momento estaban disfrutando lo que hacían y a pesar de que les habían dicho que
quería en el contenido de la pintura, cada uno de ellos realizó su trabajo a su
manera y dejando mostrar su preferencias y su forma de interpretación.
Revisé sus productos y gran
parte de ellos había escrito correctamente las oraciones utilizando lo que
habían visto anteriormente. Aunque también hubo alumnos que solo hicieron el
dibujo y otros que trataron de formular la pequeña conversación pero que aún
tuvieron problemas al redactarla.
En realidad fue una clase
productiva y me sentí satisfecha con lo que logré con estos jóvenes, ya que todos
ellos estaban trabajando y los temores que tenía antes de entrar,
desaparecieron. Me di cuenta de que no me debo dejar llevar por la perspectiva
que tienen los demás sobre alguna persona sino realmente conocer de quién se
trata. Esto fue lo que me pasó con éstos jóvenes, a pesar de ser tan inquietos
y en ocasiones hasta groseros, tienen ganas de trabajar sólo era cuestión de que les digan cómo y se les muestre
atención y respeto hacia ellos.
“A pesar de
toda la ayuda que pueda prestar el colega, hay que ser consciente de que los
alumnos, bajo otra dirección, pueden presentar otro tipo distinto de características;
los problemáticos pueden manifestarse sin problemas, o puede suceder que buenos
alumnos, con otro maestro, se muestren ahora problemáticos o difíciles de guiar.
Las características de los alumnos no son rasgos fijos, sino en parte también
reacciones ante un comportamiento docente determinado.” Aebli, Hans (1998).
Para la segunda clase, como
era consecutiva a la anterior, el contexto fue el mismo pero la situación fue
otra. Esta vez eran unas personas platicando en la sala de espera haciendo
mención de las enfermedades que tenían terceros. En este momento no se presentó
ninguna dificultad por lo cuál proseguí con el review. Dentro de éste los
jóvenes tenían que ver el ejemplo del modelo de la clase en unos cupcakes, les
mostré el ejemplo y posteriormente pedí a unos alumnos que pasaran a realizar
lo mismo con la ayuda de sus compañeros y a leer lo que estaba dentro de ellos.
Al terminar, volví a leer lo que decían los cupcakes para poder enfatizar más y
así los adolescentes comprendieran mejor.
Cuando la actividad culminó
y supuestamente los alumnos habían entendido, pasé a la actividad del make,
donde les entregué unas hojas de trabajo y ellos tenían que completar unas
oraciones de acuerdo a las imágenes que
tenían en sus hojas, se las expliqué y pregunté si había dudas. Hice
algunas preguntas y como algunos respondían correctamente, asumí que lo habían
entendido y efectivamente algunos lo hicieron pero hubo alrededor de cinco
alumnos que mostraron confusión y empezaron a distraerse y dispersarse, esto
causó que otros alumnos iniciaran a distraerse un poco y la actividad se
prolongo más de lo que había previsto. Fue por eso que la última actividad no
pudo culminarse como debía, solo aproximadamente la mitad de los jóvenes
realizó el trabajo.
En esta clase de dos horas,
al principio me sentí un poco nerviosa por lo que nos habían mencionado de los
alumnos de segundo, estuve pensando en la posibilidad de que tal vez los
alumnos no me hicieran caso al igual que con otros maestros o que simplemente decidieran
no entrar a clase. Sin embargo, después de un tiempo me empecé a relajar y a
sentirme más cómoda con la actitud de los jóvenes.
El control en el aula surgió
mucho mejor que en primer grado, en realidad me sorprendí del trabajo que
realizaron los alumnos de segundo grado. En realidad esta fue una nueva
experiencia a pesar de ya haber tenido una, el trabajar con otro grupo de
diferentes edades me abrió la mente a nuevas posibilidades y oportunidades de
descubrir las formas de trabajo de los jóvenes. Indiscutiblemente, lo que más
disfruté de la jornada fue trabajar con los alumnos de segundo, a pesar de que
su comportamiento no fue uno de los mejores que haya visto.
Lo anterior no quiere decir
que no haya disfrutado hacer mis prácticas con el grupo de primero, es sólo que
la situación y problemas que traían en esa semana lo tenía tensos y con la
mente en otro lado. Es verdad que mi trabajo era conseguir que ellos se
enfocaran en lo que yo les iba a presentar pero a lo que había estado observado
durante la semana, la problemática era crítica. A pesar de esto y de las
distracciones dentro del salón, muchos de los jóvenes de este grado demostraron
un buen desempeño.
Realizar una segunda jornada
implicó nuevas ideas, nuevas experiencias, nuevos retos y cosas por mejorar.
Permanecer una semana dentro de un plantel con una atención excelente hacía las
maestras practicantes, me dio la confianza de presentar ante las autoridades
inconvenientes, pedir instalaciones, material, apoyo de su parte, etc. La
verdad me quedó con algo que siempre recordaré y que me ayudará a seguir
adelante tratando de ser mejor en cada práctica y de tomar ese impulso que se
requiere.
La oportunidad de trabajar
con dos grupos de edades diferentes me abrió un panorama mucho más amplio y con
posibilidades de realizar estrategias diferentes ya que ahora sé que el trabajo
que vaya a realizar dentro de un salón se me facilitará más conociendo al grupo
y creándome esas oportunidades de trabajo productivo.
“los
alumnos se inclinan más a asumir su parte de responsabilidad en el aprendizaje si
piensan que su éxito depende de su trabajo más que de su suerte, de su
inteligencia natural o de la simpatía de los profesores. Y como hemos visto,
esto depende de la percepción que tengan de las circunstancias del aprendizaje,
de la enseñanza que reciben. Nos podemos preguntar ahora cuáles son las
características de una enseñanza que favorezca la entrega al estudio en los
alumnos.” Hunter y Barker (1987).
Aún me falta mucho por
conocer y por mejorar, pero hasta ahora, estas dos prácticas que he realizado
me han ayudado a conocer el ámbito educativo, las implicaciones que tiene
trabajar con jóvenes, los problemas a los que puedo estar expuesta, las
satisfacción de saber que alguien esta aprendiendo gracias al esfuerzo que hago
por presentar un trabajo de calidad, la forma de trabajo de otros profesores,
la organización de una escuela secundaria, etc.
Todo esto, es algo a lo que
me enfrentaré de hoy en adelante y sé que si no me permito bajar mi nivel de
trabajo, haré algo de lo que estaré orgullosa. Aunque hubo algunos días en los
que baje mi rendimiento, estoy consciente de que eso no es lo que me ayudará a
conseguir lo que realmente quiero, continuar hasta terminar esta carrera, que
hasta ahora me ha ayudado a crecer tanto profesional como personalmente.
Sin embargo, no solo existe
mi opinión acerca de mi trabajo, hubo profesores que me acompañaron en mis
jornadas, los cuales observaron mi desempeño e hicieron comentarios de los
aspectos positivos y negativos o cosas por mejorar dentro de mi práctica. Los
profesores acompañantes fueron Rebeca Díaz y Diego Zepeda, los cuales me
comentaron que mis puntos positivos fueron los siguientes:
·
Pedir ayuda de los alumnos.
·
Revisar la comprensión del tema.
·
Material.
·
El inglés y tono de voz.
·
Expresión corporal.
·
Atraer atención de los alumnos con la
actitud, material, preguntas y actividades.
·
Buena participación de alumnos.
·
Ayudé a los alumnos a que corrigieran sus
errores.
Se que aunque tengo varios puntos
buenos, no debo confiarme, al contrario, necesito seguir trabajando en ellos y
mejorarlos para poder llegar a dominarlos de manera que me permitan obtener más
beneficios tanto de mi práctica como de el trabajo y desempeño de los alumnos.
Ahora, los maestros también
me comentaron los puntos negativos o cosas por mejorar. En estos son los que
tengo que trabajar más porque sé que me ayudarán a ser una docente con mejores
oportunidades de crear una clase cerca o excelente. Los puntos enunciados
fueron los siguientes:
·
Gramática
·
Control de clase.
·
Organización de tiempos.
·
Usar cognados.
·
Corregir
pronunciación de alumnos.
Me di cuenta de algunos de
estos errores al momento de estar desarrollando la clase, sin embargo no hice
la corrección en el momento puesto que ya había continuado con otra cosa cuando
los reconocí. Pero cuando me los estaban comentando sabía que lo había hecho.
Las
opiniones que me dieron los profesores acompañantes son una herramienta más y
creo que una de las más valiosas para mejorar mis prácticas ya que son personas
que conocen y saben de lo que hablan. Necesito analizar todos esos puntos que
tengo que mejorar para que en las siguientes prácticas vayan disminuyendo, tal
vez me enfrente a otros nuevos retos a superar pero siempre tratando de que no
se vuelvan a repetir.
El
trabajo que realicé dentro de las aulas y aún antes de llegar a estas, fue un
poco pesado por lo mismo que no me había enfrentado a algo así. Sin embargo, la
gratificación que obtuve de ello me ayudará de hoy en adelante y cuando me
enfrente a situaciones similares a las que ya experimenté, sabré de que forma
reaccionar o como actuar.
Bibliografía
Aebli, Hans (1998),
"Cómo se inicia el trabajo con una clase nueva" y "El primer
encuentro", en Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje
autónomo, Madrid, Narcea (Educación hoy. Estudios), pp. 221-223 y 223-225.
SAINT-ONGE, Michel (1997),
“Las características de una enseñanza que favorece la entrega de los alumnos”,
en Yo explico, pero ellos... ¿aprenden?,
Bilbao, Mensajero, pp. 112-116