domingo, 28 de octubre de 2012

REFLEXIÓN DE LA CLASE DE PRÁCTICA


Quienes han tratado de explicar el desinterés de los jóvenes por el conocimiento escolar encuentran que uno de los obstáculos para la apropiación del saber está representado por las prácticas de enseñanza, ya que éstas han priorizado la memorización y el enciclopedismo sobre la participación activa de los estudiantes en la adquisición de conocimientos y habilidades significativos para su vida presente y futura”. (Tirado, 1990; Quiroz, 1992).

Realizar una práctica dentro de una escuela secundaria no sólo significa estar frente a grupo y exponer el tema asignado, al contrario, es una oportunidad de aprendizaje tanto para alumnos como para el profesor, donde al final la reflexión de la misma enriquecerá la experiencia. Es este caso, la clase presentada a los jóvenes fue dentro de la escuela secundaria técnica 10 “República Italiana”. A pesar de que han pasado ya varios días de lo que experimenté dentro del salón de clases, los recuerdos aún siguen presentes y cada vez que pienso es ello, encuentro algo nuevo que me hace pensar en lo que sucedió o específicamente que hice yo para que las cosas saliera bien o mal dentro del salón de clases.

Es esencial en ese momento que los alumnos nos perciban como maestros que saben lo que quieren, tienen un plan racional y dan una clase interesante. Quizá también nos defraude un poco en este primer encuentro la capacidad de rendimiento de la clase, en uno u otro punto, quizá la pronunciación correcta del idioma propio o extranjero no sea satisfactorio, los alumnos no sean tan buenos como pensábamos en cálculo aritmético, o no sepan las cosas que suponíamos en ciencias naturales. Debemos tener cuidado de no hacer quedar mal a ninguno ni de manifestar nuestro desencanto con sus deficiencias. Eso sólo perjudicaría nuestro primer contacto. Nos comportamos de manera neutral, objetiva; sólo nos proponemos en nuestro interior modificar esto o aquello.” Hans Aebli (1998)

Mi primera clase de práctica inicio de esta forma, con una imagen que mostraba a dos personas en su habitación, buscando la vestimenta adecuada para usar en una noche de concierto. Se les pidió a los alumnos que hicieran una lluvia de ideas acerca de lo que podían observar en la misma. Después, se le entregó a cada alumno una conversación escrita para que pudieran seguir la lectura que se iba a hacer y la cual tenía relación con el dibujo presentado. Durante esta actividad me faltaron varias cosas, la más importante fue que, se les presentó la información pero no la contextualicé lo suficiente como para que los alumnos captaran la idea desde un inicio. Esto se dio porque al terminar la lectura de la conversación pasé rápidamente al siguiente paso.

El comportamiento y cooperación de los adolescentes fue excelente, ya que estaban tranquilos y prestando atención al momento de que se les presentó el trabajo y además participaron en la lluvia de ideas y en la presentación del modelo de la clase. Sin embargo, la cuestión ahí fue mía, puesto que si ya tenía la atención de ellos, pude haber hecho algo más con el contexto para que se sintieran más atraídos al tema y para que se les hubiera hecho un poco más fácil entender de lo que estaba hablando, tal vez haciendo una representación frente a ellos por ejemplo.

A pesar de estos errores, logré que los jóvenes atendieran a lo que yo estaba haciendo y pude darme cuenta de que varios de ellos estaban respondiendo a mis cuestionamientos de forma correcta. Eso me motivó y quitó los nervios con los que inicie la clase y gracias a esto me relajé y me di cuenta de que éste suceso despertó en mí un interés especial por seguir con la clase y tratar de hacerla amena pero entendible para ellos. La actitud que tomé hacia el grupo en este momento me ayudó bastante para continuar.

Tenemos que hacer el propósito de no mostrarnos susceptibles cuando algo no marche como lo esperamos; cuando un alumno realiza alguna torpeza o intenta provocar. Sabemos que las reacciones desproporcionadas son señal de debilidad y serán entendidas como tal por los alumnos.” Hans Aebli, (1998).

Hasta éste momento, el manejo de control del grupo estuvo muy bien porque mientras les presentaba la información pude tomarme un momento para observar qué hacían los jóvenes y la mayoría de ellos estaban atentos a la actividad.

El siguiente paso fue la observación reflexiva. Después de la lectura pregunté si observaban algo diferente dentro de la conversación escrita para así poder mostrarles el modelo de la clase en una cartulina en grande pegada en el pizarrón, la cuál contrastaría con la imagen presentada anteriormente. Aquí, trataba de acentuar lo más importante para que ellos reaccionaran y se dieran cuenta de que lo resaltado era lo que estaríamos aprendiendo. Pasé a mostrarles diferentes ejemplos escritos e imágenes que los ayudarían a comprender un poco más. Durante éstos hacía preguntas para verificar el grado de comprensión que estaban obteniendo. Posterior a esto, se presentaron ejemplos utilizando pertenencias de los jóvenes y apoyándome en ellos para representarlos. Aquí trataba de que fueran los alumnos los que me dieran ideas similares a las que se habían presentado y una gran parte de ellos así lo hicieron, entonces esto me dio pauta para continuar con la siguiente actividad.

Los alumnos suelen estar de acuerdo en que un buen maestro es aquel que explica los contenidos de su materia de forma que ellos entiendan. Un buen maestro hace su clase "amena" y "despierta" el interés de sus alumnos por aprender -aunque de entrada la materia en sí misma no les resulte atractiva- y los "hace pensar"; además, permite que los alumnos participen discutiendo los temas, exponiendo ante el resto del grupo, investigando y trabajando en equipos dentro del salón de clases.” Santos del Real (1999).

La observación reflexiva resultó de forma positiva porque los alumnos parecían interesados por los diferentes factores involucrados, uno de ellos, el material. El contenido que se les estaba proporcionando lo estaban captando y había bastante participación de su parte, participación efectiva, ya que las respuestas que me daban eran correctas. Además, involucrarlos en el proceso fue una excelente idea, ya que poco a poco ellos se iban dando cuenta de lo que estaban haciendo y por consecuencia el resto del grupo, o la gran mayoría  también lo hacían.

Con respecto al control del grupo, creo que implementé una buena estrategia, porque a pesar de que se observaba que había movimiento de alumnos, lo hacían porque querían participar pero en ese momento se dieron instrucciones de que solo unos cuantos eran los que pasarían al frente y así lo hicieron.

Como en ese momento sentí que los alumnos estaban listos para continuar, proseguí con la conceptualización abstracta donde el material presentado ayudó positivamente, elevando aún más el interés y la motivación de los jóvenes. Fue aquí, donde pude observar el propósito de mis materiales visuales, ya que motivaron a los alumnos aún más. Al reflexionar sobre éste momento, recordé lo que nos había comentado el maestro Diego acerca de la ecuación motivacional. Ésta mencionaba que los alumnos tienen necesidad de aprender, de avanzar del punto donde se encuentran hasta llegar a su meta. Donde sus expectativas los llevarán a sentirse capaces de hacer todo lo que se les requiere y aún más, todo esto con éxito y encontrar que el valor de su trabajo no será en vano. A partir de este suceso fue donde inicié a tratar de concretar las ideas con la ayuda de los jóvenes. Sin embargo, fue en este paso donde, en algunos de ellos, empezó a surgir confusión y dudas mientras otros continuaban participando sin problema.

La situación fue que no detecté estos imprevistos a tiempo porque si un grupo de alumnos tenía la misma duda pude haberla aclarado al frente para generalizarla y así tratar de que quedara más clara, pero no fue así. A consecuencia de esto, el control del grupo empezó a quebrantarse un poco, ya que los alumnos que no entendían se sentían perdidos sin saber qué hacer.

A pesar de este suceso, continué con la clase, presentando la así llamada experimentación activa. Se les proporcionaron materiales a los jóvenes para que realizaran una actividad donde ellos demostrarían el grado de comprensión que había adquirido. Sin embargo, a consecuencia de lo que pasó anteriormente, no todos los alumnos lograron terminar el trabajo como se les había pedido. Las dudas entre algunos de ellos seguían existiendo y me vi en la necesidad de acudir a ellos para aclarar sus dudas de forma personal. Recorrí los espacios entre los alumnos para monitorear el trabajo que estaban realizando. Mi sorpresa fue que, aunque tenía el temor que esas dudas se hubieran expandido, la mayoría de ellos estaban recreando el ejemplo que se les había presentado no sólo con imágenes sino también con oraciones que identificaban a las mismas.

Lamentablemente el tiempo se terminó y aunque hubo algunos que no realizaron el ejercicio correctamente, todos lo entregaron a la maestra titular, la cuál les comentó que los tomaría en cuenta para su clase. En esta actividad fue donde repercutió mi falta de observación con respecto a las dudas del grupo, ya que de haberlo hecho tal vez el grupo completo habría realizado la actividad de forma correcta y completa. Sin embargo, una de las cosas buenas y gratificantes fue ver que por lo menos la mitad o más de la mitad del grupo entendieron el tema que les presenté.

El manejo del grupo, en esta sección de la clase, fue un poco más difícil. Los jóvenes que no entendía empezaban a desesperarse y a llamarme constantemente para que les ayudara a realizar la actividad ya que tenían la presión de entregarla a la maestra para que les contara en su calificación del primer bimestre. Entonces el nivel de ruido empezó a aumentar a causa de lo ocurrido. Sin embargo, a pesar de esto los alumnos no se salieron totalmente de control.

Con respecto a las observaciones por parte de mi profesor de OPD acerca de la clase que impartí. No tuve la oportunidad que me las entregara en el momento ya que fue en la última hora. Al siguiente día, acudió a la escuela y me pidió que saliera del salón para que pudiera comentarme lo que estuvo bien y en lo que tengo que mejorar. El profesor me entregó una rúbrica donde venían diferentes puntos a evaluar durante la clase y con referencia a ésta me dijo que la clase que había dado fue buena. Sus puntos fueron que la actitud que había mostrado frente al grupo me había ayudado a mantener el interés de los alumnos, los materiales creados fueron excelentes ya que estaban ligados a los intereses de los jóvenes, las actividades creadas se explicaron de forma que los estudiantes entendieran, además de que mi lenguaje corporal iba acorde a lo que decía por lo tanto me ayudaba más a que los adolescentes entendieran el mensaje, el lenguaje que utilicé fue correcto sin embargo pude haber utilizado palabras un poco más comunes y fáciles de entender para los alumnos. El control del grupo en general fue bueno ya que hubo participación y coordinación de actividades.

Los aspectos en los que tengo que mejorar son la implementación de warm-ups y en utilizar más a mi favor el contexto presentado a los alumnos, es decir, darle un uso más amplio y que no solo sea una introducción a la clase sino una de los aspectos más importantes que me darán la pauta para una clase con éxito.

Aunque en la clase que impartí me fue bien, sé que aún tengo mucho por aprender porque esto solo fue el inicio de nuevas experiencias que vendrán y nuevos retos que tendré que enfrentar. Por lo tanto, cada aportación con respecto a mi práctica y cada una de las observaciones significan una oportunidad de seguir adelante y mejorar no solo en mi desempeño dentro del aula, sino en las planeaciones futuras donde estos aspectos influirán en mi forma de organización.

Es decir, que la única manera de respetar la libertad y el normal desarrollo de las actividades infantiles será acomodar a ellas nuestra acción y sólo podremos lograrlo si prevemos, si meditamos, si preparamos cada día, las tareas que en la escuela han de ser realizadas. Es una concepción falsa la de creer que la autonomía absoluta de la clase y la improvisación de lo ocasional son las formas auténticas de la educación activa.” Ballesteros y Usano, (1964).

lunes, 22 de octubre de 2012

"Después de Lucía"


La película “Después de Lucía” me gustó mucho, sin embargo no pude evitar que surgieran algunos sentimientos de enojo e impotencia. Ésta se trataba de una joven que se había mudado de Puerto Vallarta a la Ciudad de México junto con su padre ya que querían alejarse de la situación en la que se encontraban después de la muerte de la esposa del señor. La muchacha entró a la escuela y al principio todo estuvo bien, ya que empezó a hacer amigos, una influencia no muy buena, pero logro integrarse a la vida estudiantil. Después de un tiempo y lamentablemente por un descuido de esta joven, un video sexual grabado por un muchacho que estuvo con ella durante una fiesta donde se ingirió alcohol, fue enviado a varias personas por medio de las redes sociales. A partir de aquí, Alejandra, el nombre de la chica, empezó a sufrir bullying por parte de todos sus compañeros sin excepción alguna. La etiquetaron como la “fácil” del salón, la obligaban a comer cosas horribles, fue golpeada, encerrada en un baño durante un viaje escolar, etc.
A pesar de esto, Alejandra parecía que no tenía ninguna reacción, empezó a no mostrar expresión alguna frente a sus compañeros pero durante ese viaje que hicieron a Veracruz, no resistió más y huyó. Ella regresó a Puerto Vallarta pero no le aviso a su papá de lo sucedido, siempre le había hecho creer que todo estaba bien y que no tenía nada de que preocuparse. La relación que tenía con el era buena, dentro de lo que cabe, ya que no había comunicación entre ellos, siempre era un “todo esta bien”. Hasta que se le aviso al señor que su hija se había perdido y fue cuando se enteró de todo lo que pasó, desde el video que habían publicado.
Sin saber de su hija, se desesperó e hizo justicia propia, secuestro al muchacho que había estado con ella en el video y que era el supuesto encargado de difundir las imágenes, lo llevo atado de manos, pies y con un pañuelo en su boca a mitad del mar y ahí lo lanzo sin más.
A mi parecer, desde un principio hubo un error con Alejandra y su padre porque habían pasado por una situación grave y se les había sugerido acudir pedir ayuda profesional y no lo hicieron. Después, ninguno de los dos hablaba realmente de lo que les pasaba entonces no había la confianza entre ellos. Ya dentro de la escuela, el director se refirió a ella y le dijo que cualquier cosa que necesitara tenía la oportunidad de comentárselo, pero ¿donde estaban todos los maestros y personal de la escuela cuando sucedían todos los abusos hacia ella? Es difícil de creer que ningún maestro se hubiera dado cuenta de que algo estaba mal y todavía fue más grave cuando se dio por desaparecida en el viaje.
¿Qué clase de educación y ejemplo estaban recibiendo los jóvenes agresores por parte de sus padres? En todas las reuniones que había con los padres de familia de estos jóvenes era un silencio y en ningún momento argumentaron algo ni pidieron explicaciones o algo así a sus hijos. ¿Qué hizo el padre de Alejandra después de la primera agresión? Pagar por un celular para que todo se arreglara pero ni siquiera intento descubrir que fue lo que realmente pasó.
Como estos casos, existen muchos en nuestras escuelas y lamentablemente las reacciones que tenemos no son muy diferentes a las de los personajes de esta película. Muchas veces decimos que trataremos de que esto deje de suceder, pero la mayoría de las veces en eso se queda en “tratar” y lo peor es que después vienen las lamentaciones de no haber actuado a tiempo.

sábado, 20 de octubre de 2012

REFLEXIÓN DE MI PRÁCTICA


Reflexión, una palabra que significa pensar detenidamente y con preciso cuidado acerca de algo. Es este caso, la clase presentada a los jóvenes de la escuela secundaria técnica 10 “República Italiana”. A pesar de que han pasado ya varios días de lo que experimente dentro del salón de clases, los recuerdos aún siguen presentes y cada vez que pienso es ello, encuentro algo nuevo que me hace pensar nuevamente en como sucedió o en que hice yo para que ese punto en particular saliera bien o mal.

Mi primera clase de práctica inicio de esta forma, con una imagen que mostraba a dos personas en su habitación, buscando la vestimenta adecuada para usar en una noche de concierto. Se les pidió a los alumnos que hicieran una lluvia de ideas acerca de lo que podían observar en la misma. Después, se le entrego a cada alumno una conversación escrita para que pudieran seguir la lectura que se iba a hacer y la cual tenía relación con el dibujo presentado. Durante esta actividad me faltaron varias cosas porque se les presento la información pero no la contextualice lo suficiente como para que los alumnos captaran la idea desde un inicio. Esto fue porque al terminar la lectura de la conversación pase rápidamente al siguiente paso.

El comportamiento y cooperación de los adolescentes fue excelente, ya que estaban tranquilos y prestando atención al momento de que se les presentó el trabajo y además participaron en la lluvia de ideas y en la presentación del modelo de la clase. Sin embargo, la cuestión ahí fue mía, puesto que si ya tenía la atención de ellos, pude haber hecho algo más con el contexto para que se sintieran más atraídos al tema y para que se les hubiera hecho un poco más fácil entender de lo que estaba hablando, tal vez haciendo una representación frente a ellos por ejemplo.

A pesar de estos errores, logré que los jóvenes atendieran a lo que yo estaba haciendo y pude darme cuenta de que varios de ellos estaban respondiendo a mis cuestionamientos de forma correcta. Eso me motivo y quitó los nervios con los que inicie la clase y gracias a esto me relaje y me di cuenta de que esto despertó en mi un interés especial por seguir con la clase y tratar de hacerla amena pero entendible para ellos. La actitud que tomé hacia el grupo en este momento me ayudó bastante para continuar.

Hasta este momento, el manejo de control del grupo estuvo muy bien porque mientras leía la conversación pude tomarme un tomarme un momento para voltear a ver que hacían y la mayoría de ellos estaban atentos a su conversación escrita.

El siguiente paso fue el review o la observación reflexiva. Después de la lectura pregunté si observaban algo diferente en la conversación escrita y pase a mostrarles el modelo de la clase en una cartulina en grande pegada en el pizarrón y trataba de contrastarlo con la imagen presentada anteriormente. Aquí, trataba de acentuar lo que yo quería que ellos se dieran cuenta y para continuar con este paso, les mostré diferentes ejemplos escritos e imágenes que los ayudarían a comprender un poco más. Durante éstos hacia preguntas para verificar el grado de comprensión que estaban obteniendo. Posterior a esto, se presentaron ejemplos utilizando pertenencias de los jóvenes y apoyándome en ellos para hacerlo. Aquí trataba de que fueran los alumnos los que me dijeran ejemplos similares a los que se les habían presentado y una gran parte de ellos así lo hicieron entonces esto me dio pauta para continuar con la siguiente actividad.

La observación reflexiva resulto positivamente porque los alumnos parecían interesados por los diferentes factores involucrados, uno de ellos, el material. El contenido que se les estaba proporcionando lo estaban captando y había bastante participación de su parte, participación efectiva, ya que las respuestas que me daban eran correctas. Además, involucrarlos en el proceso fue una excelente idea, ya que poco a poco ellos se iban dando cuenta de los que estaban haciendo y por consecuencia el resto del grupo, o la gran mayoría  también lo hacían.

Con respecto al control del grupo, me gustó lo que estaba haciendo, porque a pesar de que se observaba que había movimiento de alumnos, lo hacían porque querían participar pero en ese momento di la instrucción de que solo unos cuantos eran los que pasarían al frente y pedí atención y así lo hicieron.

Como en ese momento sentí que los alumnos estaban listos para continuar, proseguí con la conceptualización abstracta donde el material presentado ayudó positivamente, elevando aún más el interés de los jóvenes. Aquí fue donde inicié a tratar de concretar las ideas con la ayuda de los jóvenes. Sin embargo, fue en este paso donde, en algunos de ellos, empezó a surgir confusión y dudas mientras otros continuaban participando sin problema.

El problema aquí fue que no detecté la anterior situación a tiempo porque si un grupo de alumnos tenía la misma duda pude haberla aclarado al frente para generalizarla y así tratar de que quedara más claro, pero no fue así. A consecuencia de esto, el control del grupo empezó a quebrantarse, ya que los alumnos que no entendían se sentían perdidos sin saber que hacer.

A pesar de este suceso, continué con la clase, presentando la así llamada experimentación activa. Se les proporcionaron materiales a los jóvenes para que realizaran una actividad donde ellos demostrarían el grado de comprensión que había adquirido. Sin embargo, a consecuencia de lo que pasó anteriormente, no todos los alumnos lograron terminar el trabajo como se les había pedido. Las dudas entre algunos alumnos seguían existiendo y me vi en la necesidad de acudir a ellos para aclarar sus dudas de forma personal. Recorrí los espacios entre los alumnos para monitorear el trabajo que estaban realizando. Mi sorpresa fue que, aunque tenía el temor que esas dudas que tenia algunos se hubieran expandido, la mayoría de ellos estaban recreando el ejemplo que se les había presentado no solo con imágenes sino también con oraciones que identificaban a las imágenes.

Lamentablemente el tiempo se terminó y aunque hubo algunos que no realizaron el ejercicio correctamente, todos lo entregaron a la maestra titular para que los tomara en cuenta para su clase. En esta actividad fue donde repercutió mi falta de observación en cuestiones de dudas del grupo, ya que de haberlo hecho tal vez el grupo completo habría realizado la actividad de forma correcta y completa. Sin embargo, una de las cosas buenas y gratificantes fue ver que por lo menos la mitad o más de la mitad del grupo entendieron el tema que les presenté.

El manejo del grupo, en esta sección de la clase, fue un poco más difícil. Los jóvenes que no entendía empezaban a desesperarse y a llamarme constantemente para que les ayudara a realizar la actividad ya que tenían la presión de entregarla a la maestra para que les contara en su calificación del primer bimestre. Entonces el nivel de ruido empezó a aumentar por esta situación. Sin embargo, a pesar de esto la clase no salió totalmente de control.

Como la clase que impartí fue en la última hora, el maestro de OPD no tuvo la oportunidad de darme las observaciones que había hecho de mi clase. Al siguiente día, acudió a la escuela y me pidió que saliera del salón para que pudiera comentarme lo que estuvo bien y en lo que tengo que mejorar. El profesor me entregó una rúbrica donde venían diferentes puntos a evaluar durante la clase y con referencia a ésta me dijo que la clase que había dado fue buena. Sus puntos fueron que la actitud que había mostrado frente al grupo me había ayudado a mantener el interés de los alumnos, los materiales creados fueron excelentes ya que estaban ligados a los intereses de los jóvenes, las actividades creadas se explicaron de forma que los estudiantes entendieron, además de que mi lenguaje corporal iba acorde a lo que decía por lo tanto me ayudaba más a que los adolescentes entendieran el mensaje, el lenguaje que utilice fue correcto sin embargo pude haber utilizado palabras un poco más comunes y entendibles para los alumnos y el control del grupo en general fue bueno ya que hubo participación y coordinación de actividades.

Los aspectos en los que tengo que mejorar son la implementación de warm-ups y en utilizar más a mi favor el contexto presentado a los alumnos, es decir, darle un uso más amplio y que no solo sea una introducción a la clase sino una de los aspectos más importantes que me darán la pauta para una clase con éxito.

Aunque en la clase que impartí me fue bien, se que aún tengo mucho por aprender porque esto solo fue el inició de nuevas experiencias que vendrán y nuevos retos que tendré que enfrentar. Por lo tanto, cada aportación con respecto a mi práctica y cada una de las observaciones significan una oportunidad de seguir adelante y mejorar.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Reflexionando para el ensayo!!! 16 de Octubre, 2012


Durante la clase del día 16 de Octubre estuvimos reflexionando acerca del proceso de la clase en la que practicamos. Es decir, que fue lo que hicimos, como lo hicimos, que falló o salió bien y porque. Esto nos permite darnos cuenta de forma más amplia cuales son las cosas que necesitamos mejorar y en cuales podemos hacer algunos cambios para que sean aún más efectivas. Durante la clase teníamos que compartir nuestra reflexión con alguno de nuestros compañeros, la que hicimos después de terminar nuestra clase. A partir de esto, iniciamos a hacer una reflexión más detallada, fue aquí donde me di cuenta de que durante mi otro escrito había olvidado u omitido algunos puntos de la clase que eran de suma importancia para mí y para mis prácticas posteriores.
Tuvimos bastante tiempo para pensar en nuestro desempeño ya que durante éste, el maestro estuvo llamando a cada uno de sus alumnos para entregarles calificación y hacer algunos comentarios con referencia a la evaluación y los aspectos tomados en cuenta. Aunque el tiempo no fue suficiente para que pudiera extendernos a todos nuestras calificaciones. Yo no tuve la oportunidad de obtener la mía pero espero que para la siguiente clase conozca cual es mi calificación y cuales fueron las cosas que hice bien y en las que necesito trabajar más.
Por lo pronto nuestro siguiente trabajo es hacer un ensayo relacionando lo que hicimos durante nuestra primera práctica y necesitamos relacionarlo con el classroom management que tuvimos en el salón. En este aspecto me falta mucho por hacer, necesito encontrar estrategias que me ayuden con el control en el salón, en la disciplina porque si no lo hago eso me causara problemas al momento de querer trabajar y también será difícil incitar a los jóvenes a hacerlo, por lo tanto prefiero buscar diferentes alternativas de control.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Reflexión de nuestra clase!!! 09 de Octubre, 2012


La clase del día 09 de Octubre hicimos una pequeña reflexión acerca de nuestra práctica de jornada donde el maestro pidió a Omar que leyera una frase que me gustó mucho y que me hizo pensar en ciertas cosas que no consideraba. Un fragmento de la frase fue, “if we don´t reflect, we are teaching in the dark”, esto es algo muy cierto. Por más clases que podamos dar y por más que digamos que estuvo bien y que algunas cosas de las que traíamos funcionaron, nada de esto funciona realmente sino nos damos el tiempo de pensar y analizar realmente en lo que estuvimos mal , lo que hicimos bien, pero más que nada en lo que podemos mejorar.
La reflexión nos permite descubrir un sinfín de situaciones que nos ayudan a distinguir diferentes aspectos a tomar en cuenta dentro de un salón de clases durante el transcurso de una lección. Entre estas cosas están, nuestra presencia, cuestiones técnicas, organización y utilización de materiales, nuestro vocabulario, la disciplina de los jóvenes, la forma en que resolvemos dudas, la actitud que tomamos tanto frente al grupo como  la presencia que les mostramos, de que manera damos las indicaciones, como nos comunicamos con nuestro lenguaje corporal, etc.
Todas estas oportunidades y muchas más son las que se nos brindan al hacer una reflexión profunda de nuestro desempeño dentro del salón de clases. Por lo tanto, al hacer esto dentro del salón y que el maestro nos comentara nuestros puntos buenos y malos, a mi me beneficia bastante porque me da una pauta para saber en que necesito trabajar más para que la próxima vez trate de que mi clase salga mejor que la anterior. Aún me falta mucho por revisar, aunque me da un poco de nervios y pena verme en los videos, pero tal vez tenga que acostumbrarme a hacerlo ya que es una forma efectiva de ver mis errores y aciertos, además de ser una forma de evaluación tanto para la materia como para mi crecimiento profesional.