sábado, 20 de octubre de 2012

REFLEXIÓN DE MI PRÁCTICA


Reflexión, una palabra que significa pensar detenidamente y con preciso cuidado acerca de algo. Es este caso, la clase presentada a los jóvenes de la escuela secundaria técnica 10 “República Italiana”. A pesar de que han pasado ya varios días de lo que experimente dentro del salón de clases, los recuerdos aún siguen presentes y cada vez que pienso es ello, encuentro algo nuevo que me hace pensar nuevamente en como sucedió o en que hice yo para que ese punto en particular saliera bien o mal.

Mi primera clase de práctica inicio de esta forma, con una imagen que mostraba a dos personas en su habitación, buscando la vestimenta adecuada para usar en una noche de concierto. Se les pidió a los alumnos que hicieran una lluvia de ideas acerca de lo que podían observar en la misma. Después, se le entrego a cada alumno una conversación escrita para que pudieran seguir la lectura que se iba a hacer y la cual tenía relación con el dibujo presentado. Durante esta actividad me faltaron varias cosas porque se les presento la información pero no la contextualice lo suficiente como para que los alumnos captaran la idea desde un inicio. Esto fue porque al terminar la lectura de la conversación pase rápidamente al siguiente paso.

El comportamiento y cooperación de los adolescentes fue excelente, ya que estaban tranquilos y prestando atención al momento de que se les presentó el trabajo y además participaron en la lluvia de ideas y en la presentación del modelo de la clase. Sin embargo, la cuestión ahí fue mía, puesto que si ya tenía la atención de ellos, pude haber hecho algo más con el contexto para que se sintieran más atraídos al tema y para que se les hubiera hecho un poco más fácil entender de lo que estaba hablando, tal vez haciendo una representación frente a ellos por ejemplo.

A pesar de estos errores, logré que los jóvenes atendieran a lo que yo estaba haciendo y pude darme cuenta de que varios de ellos estaban respondiendo a mis cuestionamientos de forma correcta. Eso me motivo y quitó los nervios con los que inicie la clase y gracias a esto me relaje y me di cuenta de que esto despertó en mi un interés especial por seguir con la clase y tratar de hacerla amena pero entendible para ellos. La actitud que tomé hacia el grupo en este momento me ayudó bastante para continuar.

Hasta este momento, el manejo de control del grupo estuvo muy bien porque mientras leía la conversación pude tomarme un tomarme un momento para voltear a ver que hacían y la mayoría de ellos estaban atentos a su conversación escrita.

El siguiente paso fue el review o la observación reflexiva. Después de la lectura pregunté si observaban algo diferente en la conversación escrita y pase a mostrarles el modelo de la clase en una cartulina en grande pegada en el pizarrón y trataba de contrastarlo con la imagen presentada anteriormente. Aquí, trataba de acentuar lo que yo quería que ellos se dieran cuenta y para continuar con este paso, les mostré diferentes ejemplos escritos e imágenes que los ayudarían a comprender un poco más. Durante éstos hacia preguntas para verificar el grado de comprensión que estaban obteniendo. Posterior a esto, se presentaron ejemplos utilizando pertenencias de los jóvenes y apoyándome en ellos para hacerlo. Aquí trataba de que fueran los alumnos los que me dijeran ejemplos similares a los que se les habían presentado y una gran parte de ellos así lo hicieron entonces esto me dio pauta para continuar con la siguiente actividad.

La observación reflexiva resulto positivamente porque los alumnos parecían interesados por los diferentes factores involucrados, uno de ellos, el material. El contenido que se les estaba proporcionando lo estaban captando y había bastante participación de su parte, participación efectiva, ya que las respuestas que me daban eran correctas. Además, involucrarlos en el proceso fue una excelente idea, ya que poco a poco ellos se iban dando cuenta de los que estaban haciendo y por consecuencia el resto del grupo, o la gran mayoría  también lo hacían.

Con respecto al control del grupo, me gustó lo que estaba haciendo, porque a pesar de que se observaba que había movimiento de alumnos, lo hacían porque querían participar pero en ese momento di la instrucción de que solo unos cuantos eran los que pasarían al frente y pedí atención y así lo hicieron.

Como en ese momento sentí que los alumnos estaban listos para continuar, proseguí con la conceptualización abstracta donde el material presentado ayudó positivamente, elevando aún más el interés de los jóvenes. Aquí fue donde inicié a tratar de concretar las ideas con la ayuda de los jóvenes. Sin embargo, fue en este paso donde, en algunos de ellos, empezó a surgir confusión y dudas mientras otros continuaban participando sin problema.

El problema aquí fue que no detecté la anterior situación a tiempo porque si un grupo de alumnos tenía la misma duda pude haberla aclarado al frente para generalizarla y así tratar de que quedara más claro, pero no fue así. A consecuencia de esto, el control del grupo empezó a quebrantarse, ya que los alumnos que no entendían se sentían perdidos sin saber que hacer.

A pesar de este suceso, continué con la clase, presentando la así llamada experimentación activa. Se les proporcionaron materiales a los jóvenes para que realizaran una actividad donde ellos demostrarían el grado de comprensión que había adquirido. Sin embargo, a consecuencia de lo que pasó anteriormente, no todos los alumnos lograron terminar el trabajo como se les había pedido. Las dudas entre algunos alumnos seguían existiendo y me vi en la necesidad de acudir a ellos para aclarar sus dudas de forma personal. Recorrí los espacios entre los alumnos para monitorear el trabajo que estaban realizando. Mi sorpresa fue que, aunque tenía el temor que esas dudas que tenia algunos se hubieran expandido, la mayoría de ellos estaban recreando el ejemplo que se les había presentado no solo con imágenes sino también con oraciones que identificaban a las imágenes.

Lamentablemente el tiempo se terminó y aunque hubo algunos que no realizaron el ejercicio correctamente, todos lo entregaron a la maestra titular para que los tomara en cuenta para su clase. En esta actividad fue donde repercutió mi falta de observación en cuestiones de dudas del grupo, ya que de haberlo hecho tal vez el grupo completo habría realizado la actividad de forma correcta y completa. Sin embargo, una de las cosas buenas y gratificantes fue ver que por lo menos la mitad o más de la mitad del grupo entendieron el tema que les presenté.

El manejo del grupo, en esta sección de la clase, fue un poco más difícil. Los jóvenes que no entendía empezaban a desesperarse y a llamarme constantemente para que les ayudara a realizar la actividad ya que tenían la presión de entregarla a la maestra para que les contara en su calificación del primer bimestre. Entonces el nivel de ruido empezó a aumentar por esta situación. Sin embargo, a pesar de esto la clase no salió totalmente de control.

Como la clase que impartí fue en la última hora, el maestro de OPD no tuvo la oportunidad de darme las observaciones que había hecho de mi clase. Al siguiente día, acudió a la escuela y me pidió que saliera del salón para que pudiera comentarme lo que estuvo bien y en lo que tengo que mejorar. El profesor me entregó una rúbrica donde venían diferentes puntos a evaluar durante la clase y con referencia a ésta me dijo que la clase que había dado fue buena. Sus puntos fueron que la actitud que había mostrado frente al grupo me había ayudado a mantener el interés de los alumnos, los materiales creados fueron excelentes ya que estaban ligados a los intereses de los jóvenes, las actividades creadas se explicaron de forma que los estudiantes entendieron, además de que mi lenguaje corporal iba acorde a lo que decía por lo tanto me ayudaba más a que los adolescentes entendieran el mensaje, el lenguaje que utilice fue correcto sin embargo pude haber utilizado palabras un poco más comunes y entendibles para los alumnos y el control del grupo en general fue bueno ya que hubo participación y coordinación de actividades.

Los aspectos en los que tengo que mejorar son la implementación de warm-ups y en utilizar más a mi favor el contexto presentado a los alumnos, es decir, darle un uso más amplio y que no solo sea una introducción a la clase sino una de los aspectos más importantes que me darán la pauta para una clase con éxito.

Aunque en la clase que impartí me fue bien, se que aún tengo mucho por aprender porque esto solo fue el inició de nuevas experiencias que vendrán y nuevos retos que tendré que enfrentar. Por lo tanto, cada aportación con respecto a mi práctica y cada una de las observaciones significan una oportunidad de seguir adelante y mejorar.

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