La película, “Finding
Neverland”, me gustó mucho ya que involucra la imaginación y la magia. Al
principio pensé que iba a estar un poco aburrida por la época en la que se
realizó pero al empezarla a ver, captó
mi atención en el momento. A pesar de
que el protagonista estaba casado, no era completamente feliz, tal vez por eso
empezó a imaginarse un lugar donde el se sintiera feliz y libre. Fue cuando
conoció a una familia donde su imaginación fluyó aún más.
Los integrantes eran
4 niños y una señora, la cual estaba enferma y le quedaba poco tiempo de vida.
Sin embargo, ella no quería que sus hijos se dieran cuenta para que no
sufrieran.
Uno de los pequeños inició a
mostrar interés por la escritura de obras teatrales, gracias a las enseñanzas
del protagonista. El les fue mostrando poco a poco que cada día podía ser una
aventura nueva y que no era suficiente el solo hecho de contarla sino de
vivirla realmente. Pero mientras ellos se divertían y construían vivencias cada
día, el matrimonio del protagonista con su esposa se deterioraba y después de
un tiempo la relación terminó. A partir de esto, él se fue involucrando más con
la otra familia. Fue por las vivencias que pasó con ellos, que inició a
escribir “El país del nunca jamás”.
En lo personal no sabía que
esta película existía pero saber como se escribió otra a partir de esta que nos
mostraron fue algo genial. Hay muchas ocasiones en las que nos cerramos tanto a
cosas nuevas que a veces nos llega a dar miedo experimentarlas. Sin embargo, si
no tratamos no podemos darnos cuenta de lo bueno y lo malo de la vida, de todo
lo que podemos ganar si nos arriesgamos a hacer algo fuera de lo “normal”.
Nuestra imaginación y pensamiento pueden llevarnos a muchos lugares pero
nuestras decisiones nos pueden llevar conocer un mundo diferente al lineal que
todos conocemos.
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